
No me preguntes por qué, de esta feliz leyenda nace una preciosa costumbre de regalarse entre parejas, amigos o compañeros, flores y libros a tutiplen. Puede que, en teoría, la rosa fuera para ella y el libro para él, pero por lo que a mi respecta estos van unidos (El libro y la rosa) pues, si sabes oler, sabes leer. Por lo demás, es una especie de feria del libro con el componente floral tan presente en Barcelona y que le da un colorido especial.

Yo soy madrileño y no lo he mamado desde la cuna pero mi enhorabuena a los promotores del invento que prometo disfrutar este año con tanta o más intensidad que los postreros.
Por cierto, hace pocos días he recibido un menaje de mi amiga B desde Londres. Hacía unos.... 8000000 años que no sabía nada de ella. Y me hace mucha ilusión tener noticias por lo que me atrevo a dedicarle este humilde post y la rosa y el libro que le acompañan.
A todos los que me dedicaís aunque sea un minutillo gracias también y feliz Sant Jordi