viernes, 27 de febrero de 2009

El arte de la plancha




¿Os imagináis a Napoleón conquistando Roma y destronando a todo un Papa con los pantis esos que llevaba arrugados o la chaqueta esa donde escondía la mano hecha unos zorros? ¿Cuanta elegancia perdería Julio Iglesias si llevará doble raya en el pantalón? ¿Y Rajoy? Este... Bueno, en fin.Tantos próceres de la patria, tantos ejemplos que iluminaron el camino de jóvenes y jóvenas, siempre impolutos, inmaculados y ¡Planchados! Si señor, sin arruga ninguna. Por que la arruga no es bella, es fea. Es señal de desgana de incompetencia y desdén. la arruga no te mira a los ojos, te baja la mirada como diciendo -"Es que no he tenido tiempo..." Podemos deducir, por tanto, que el arte del planchado es, además de un símbolo inequívoco de urbanidad, el elemento definitivo que nos mantiene en lo más alto del ideal evolutivo. Es por esto, mis queridos congéneres que he tenido a bien en día tan señalado como hoy viernes y antes de irme a jugar al tenis, mostraros algunos de los secretos que atesoro al respecto y que, harán de del planchado fuente de alegría en el hogar, así como reforzará vuestra posición social y, por qué no decirlo vuestra auto estima y si me pongo hasta vuestra libido. 
Planchar no es una tarea más, en absoluto. Requiere de una disposición al trabajo artístico y, por lo tanto de la eterna combinación de trabajo, entusiasmo e inspiración. ¿Quién no ha tenido tardes gloriosas en que las rayas se dibujan rectas, livianas hasta perderse en una costura a la altura del bolsillo. Tardes en que al darle la vuelta al pantalón para que no saque brillos, se encaja, casi solo en la curva de la tabla adaptándose, dejándose querer por ella?. ¿Quién no ha evocado entonces ese momento en la playa en que por primera vez olí tu pelo? Ah, eso, la plancha !. 

Está bien comencemos por el principio:
Voy a planchar. Elegir el momento. Este es unos de los puntos subjetivos del proceso y no, por eso, menos importante. Tendremos en cuenta el tiempo necesario. (En este punto se puede aplicar una regla de tres: Se hace un montón con la ropa, se mide con la cinta métrica, se asocia a centímetro por minuto multiplicado por el diferencial según el tipo de ropa, camisas 1,9 camisetas 1,4 trapos 1,1. Normalmente sale, con el tiempo se hace a ojo. Para ropa de niños descontar las prendas que hay que volver a lavar por que salen manchas de no se que demonios). 
El estado de ánimo es muy importante, tengamos en cuenta que tendremos durante un tiempo, un hierro caliente en la mano...no digo más. 
La zona de trabajo ha de estar despejada, ropa a mano, sitio para dejarla, mando a distancia de tele o música... (Continuara)

lunes, 9 de febrero de 2009

Las cartas de amor


En la web de la cadena ser he leído una noticia curiosa. En la ciudad de Verona han descubierto un manual antiguo que explica como escribir cartas. Este documento, escrito en latín e inédito hasta la fecha, dedica el capítulo cuarto a las cartas de amor. Consejos tan estimulantes y pedagógicos como alabar la belleza de la amada comparándola con figuras mitológicas como Elena de Troya o Paris. Bueno, seguro que en estos tiempos encontraríamos otras referencias pero, ¿Es realmente alagador para una chica del s.XXI la comparación con.... Marilyn Monroe, Maribel Verdú o Tita Cervera...? Uhm, no estoy nada seguro. Quizá la mitología aguante mejor la comparación que  modelos de carne y hueso.  

Volviendo al tema. Un manual para escribir cartas de amor, caray, ¿es que se pueden escribir mejor o peor ? Es que hay reglas que normalizan y, por lo tanto estandarizan estas cartas? ¿Qué es una carta de amor? Una herramienta de seducción que arrojamos al/ la deseada/o para obtener de el/ella su fruto goloso, una estrategia que, como un juego se de astucias ayuda a rodear la presa hasta su captura o, por el contrario es sinceridad pura, los anhelos  del cautivado por el amor y que por desgracia o por gracia no puede arrojar a la cara de su objetivo el torrente de sentimientos que le invaden. ¿Es una cosa, la otra o ninguna? No lo sé, puede que todas ellas pero, lo que parece seguro es que, en otros tiempos la literatura jugaba un papel más activo que en los presentes. Seguramente la proliferación de canales de comunicación la dispersan y la hacen perder intensidad... Mi dulce amada... Cuan vacío queda mi corazón al no recibir respuesta a mi plegaria, cuan huérfano,  cuan triste y sombrío al no saber si usted, alimento de mi esperanza, corresponde a este sentimiento que ahora me ahoga... 
Estos tíos se lo curraban. Algunas veces lo hacían pagando a otro que se sabía unas cuantas palabras más que ellos, pero le daban a esto de la expresión verbal la importancia que ahora ha perdido.
No hace tanto tiempo,  yo escribía cartas de amor y recibía, también,  respuestas encendidas. No sé descifrar, ahora, la sensación que me producía leerlas pero lo que si recuerdo, con claridad, es como me sentía al escribirlas. Era como vaciarse por dentro, volcar en un discurso, más o menos poético la tensión interior que producía la lejanía, el anhelo, la pasión y hasta el puro deseo. Todo esto ayudado por el estado de ignición de las hormonas que sucede durante el enamoramiento. 
Creo, realmente, en el poder de las cartas de amor. Creo que, dentro de su contexto, son pequeñas obras de arte, imagen del estado de ánimo más íntimo del ser humano. Estar enamorado es, entre otras cosas, escribirle cartas,   aunque, en ocasiones,  nunca llegue a leerlas.

domingo, 8 de febrero de 2009

Hola, hola. Aquí os dejo un trocito de mi sesión de footing del martes. En verano intentaré hacer algo más luminoso, pero me ha gustado este movimiento de luces psicodélico que me ha quedado. Le he puesto música por que si no se me oye jadear, y entre eso y el movimiento... pues eso, ahí va.


video


martes, 3 de febrero de 2009

La comunicación. Ponte en mi lugar.




Trabajo como comercial. Desde hace años alterno trabajos en lo que vendo diferentes cosas. Ultimamente me he especializado en la representación de equipos orientados al mundo industrial. Esto le añade un componente técnico que me estimula y hace mi trabajo más agradable e interesante.

 Empecé a asistir a los talleres de habilidades directivas y técnicas de comunicación hace unos años, a raíz de una oportunidad que surgió por un contacto familiar. Yo no conocía lo que estos pueden aportar al desarrollo personal y profesional, pero ahora no puedo dejar de recomendarlo. En mi caso, me ayudó a encontrar nuevos puntos de vista sobre los que reflexionar y trabajar en todos los aspectos de la vida. Me explico. Todos tenemos una vida social, profesional y personal en la que hemos de gestionar situaciones en las que se implican otras personas. Estos terceros reciben nuestras acciones y devuelven respuestas que, a su vez nos afectan y comprometen nuestro estado de ánimo y el de nuestro entorno. Sabemos que una mirada, un silencio y, como no, una respuesta intempestiva pueden afectarnos mucho en lo emocional, pero también en el resultado de nuestro trabajo o relaciones familiares.  Por lo tanto, es razonable pensar que, nuestras acciones tienen el mismo efecto en los que nos rodean, y sin embargo no solemos darle a estos temas la importancia que merecerían.
En un libro que estoy disfrutando desde hace unos días, se habla de una las peculiaridades del ser humano en su forma de relacionarse con los demás. Nosotros tenemos la capacidad de suponer la intención que subyace en las acciones de los otros. Podemos otorgar un motivo final para el comportamiento de un semejante. Es decir, no solo reaccionamos a lo que tenemos delante, lo que realmente ocurre, como haría otra especie animal, si no que lo hacemos con un prejuicio más o menos racional. Esta capacidad para asignar intención a los hechos nos ayuda en la medida en que prevemos acciones futuras de otros seres animados. 

El problema viene cuando nuestra inquieta mente utiliza este mismo procedimiento con seres inanimados. Somos capaces de asignar intención a los fenómenos meteorológicos, al calentamiento global, a la luz solar y hasta la propia ley de la gravedad. El mensaje de -"La tierra nos castiga por nuestros desmanes" No es tan retórico como se supondría en un análisis absolutamente racional. En círculos vehementes se cree y se teme el mensaje atribuyendo a la tierra comportamiento social.
Otro de los problemas inherentes a esta cualidad del comportamiento humano reside en nuestra capacidad limitada de analizar los signos y, por tanto de interpretar, en el otro, la intención correcta.  No hay más que recordar cómo nos oímos en una grabación o cuan diferentes nos vemos cuando nos graban sin que lo sepamos. Así, nuestros mensajes ya son diferentes a lo que quisiéramos que fueran y a la vez, están expuestos a la presencia de ánimo del receptor.
Ni que decir tiene que, esta dudosa cualidad de interpretar los mensajes según nuestro estado de ánimo nos mete en algunos líos de los que seguro todos tenemos ejemplos que recordar. 

Hoy me ha dado por esto y otro día me dará por lo otro. Je, je ... Te lo dedico (Lástima que no sepas quien eres) !!