
Está lloviendo.
Esta mañana se me ha fastidiado el partido previsto de tenis y tengo el ánimo gris, como el día. Las noticias han llenado de nubarrones el mapa de las predicciones para mañana, por lo que me temo lo peor para la salida en bici de los domingos. Ahora pienso que una amiga recién descubierta en Facebook que me ha dicho que vive en Londres, que bien, pero que echa de menos el sol... Yo también lo añoro.

Esta semana nos preparamos para super-vacaciones en Granada, espero que no llueva, ya tengo bastante y, el pantano donde nos gusta hacer piragüismo está rebosante. Me gustaría disfrutar de un paseo en canoa con agua solo por debajo.

Hemos quitado algunos muebles de la habitación desde donde escribo y se ha quedado despejada la ventana que me muestra un mar gris y un cielo nublado. las casas de siempre, el hotel reciente y la hilera de coches como hormigas disparadas por la autopista en un sentido y en otro. El instituto, el campo de fútbol y, a lo lejos, el campanario de la iglesia. Demasiado lejos para escuchar su sonido.
El día se ha ido rindiendo a la lluvia. Ya no queda sino esperar a que la Semana Santa nos regale días luminosos para pasear y montar en bicicleta, las niñas tienen ganas y yo más.
Ya es domingo, las predicciones se han cumplido y sigue lloviendo por lo que la salida en bici queda para otro momento. Esta tarde toca plancha, antes intentaré algo que me aleje de esta monotonía. Buf, si no fuera por lo poco que queda.
Después de tantos días sin escribir y, ahora esta entrada gris. Bueno, es el color del momento.
Tengo dos proyectos para este blog: Vídeo de mi amigo Jorge (Grandioso cocinero) preparando un plato especial y la segunda parte de la plancha quizá también vídeo-blogueada. Espero un arranque animoso para ponerme.